El huerto en verano: mantenimiento, cuidados y prevención frente a las adversidades

El verano es una estación muy gratificante en el huerto en lo que respecta a la producción: cada día podemos recoger abundantes productos con los que disfrutar de comidas y meriendas saludables, desde melones, tomates, berenjenas, albahaca y pimientos hasta frambuesas, arándanos y otras frutas saludables. Esta es la parte agradable, menos atractivo puede resultar tener que soportar el calor para trabajar al aire libre, con el riesgo de descuidar algunas tareas importantes. En realidad, basta con elegir los mejores horarios y equiparse con crema solar, gorras y mucha agua para beber. Seguid cuidando el huerto durante todo el verano y veréis qué buena cosecha os espera.
Veamos, entonces, en qué debemos centrarnos ahora.
Riegos
Aunque en agosto suelen producirse las primeras tormentas de verano, los riegos deben continuar con regularidad: quizá las plantas de verano, como los tomates y las berenjenas, necesiten menos nuestra intervención porque ya han desarrollado sus raíces, pero pensemos en las plantas de las hortalizas de otoño, todavía pequeñas y recién plantadas. Un sistema de riego por goteo es siempre la solución más ecológica y eficaz, pero si no hemos tenido tiempo de instalarlo y regamos «a la antigua» con una manguera de goma, recordemos que no debemos regar a modo de lluvia. Es preferible acercarnos a los cultivos y aportar el agua suavemente, cerca del cuello de las plantas, evitando los chorros alejados «para acabar antes». Esta precaución, aunque requiere algo más de tiempo, protege las plantas de las quemaduras solares provocadas por las gotas de agua sobre el follaje.
Control de la hierba
Sin duda, la hierba espontánea sigue dando guerra al horticultor, incluso al más aplicado, que ha tenido el buen criterio de utilizar un buen acolchado. Esto se debe a que, alrededor del cuello de las plantas, donde se ha hecho el agujero en la lona o en la paja para poder realizar el trasplante, la hierba encuentra el espacio necesario para crecer. Por tanto, hay que eliminarla a mano y, la verdad sea dicha, ¡a algunos esta tarea les resulta realmente antiestrés!
Lo que más debemos controlar es, en cambio, el crecimiento de la hierba en los caminos que separan los bancales del huerto y por los que caminamos. Si estos espacios son estrechos, podemos mantener la hierba corta con una simple desbrozadora, mientras que, cuando son más amplios y, en cualquier caso, en los bordes exteriores del huerto, resulta muy útil una desbrozadora de martillos. Las desbrozadoras, este es su nombre completo, es una herramienta muy práctica que permite limpiar en poco tiempo las zonas verdes, cortando la hierba y generando una gran cantidad de biomasa que podemos aprovechar para el compost o para nuevos acolchados. Los modelos de Bertolini están disponibles en diferentes versiones para adaptarse a distintas necesidades: desde los modelos para uso particular, como el BTS 50, hasta los destinados a un uso intensivo, como el BTS 65, además de los modelos de uso profesional BTS 80, BTRS 80R, BTS 100 y BTS 100 TR.
Atención a la mariposa de la col
Con las plantas de col plantadas en el huerto, la mariposa de la col podría estar encantada. Como ya nos indica su nombre, se trata de un insecto al que le gustan las coles: es una mariposa que pone sus huevos sobre las plantas de esta familia y, posteriormente, de ellos nacen larvas muy voraces que se alimentan intensamente de las hojas en las que nacen. La mariposa adulta es de color blanco crema, con pequeños puntos marrones en las alas, mientras que la larva es de color amarillo verdoso y presenta pelos negruzcos. Para una buena prevención, es necesario inspeccionar las plantas con frecuencia y protegerlas espolvoreándolas con harinas de roca, que ejercen un efecto disuasorio sobre estos insectos masticadores.
Prevenir las chinches
Las chinches también son una molestia en los huertos de verano: las chinches verdes en los tomates, las chinches rojas y negras en las coles, además de la chinche asiática. Revisa con frecuencia las hortalizas y, de vez en cuando, pulverízalas con una buena decocción de ajo, que actúa como repelente y ayuda a desorientar a estos parásitos. También se puede valorar la posibilidad de cubrir las plantas con mallas antiinsectos, por ejemplo, cuando haya una presencia elevada de chinches.
Quemaduras solares
Otro de los grandes problemas del verano en los huertos y, en general, en los cultivos es la exposición excesiva al sol. La luz, acompañada de altas temperaturas, puede provocar quemaduras solares, haciendo que los pimientos y tomates presenten manchas blanquecinas, que los racimos de uva prácticamente se cuezan al sol y que las judías verdes se marchiten. Actuemos con antelación colocando mallas de sombreo sobre los cultivos más sensibles, evitando quitar demasiadas hojas a las vides y pulverizando harinas de roca o bioestimulantes a base de algas.



