Segar o triturar: diferencias agronómicas

En los terrenos cultivados siempre surge la cuestión de cómo gestionar la vegetación espontánea y, en particular, si basta con segarla o si es necesario triturarla. Empecemos aclarando que son dos opciones diferentes, ambas válidas por distintos motivos y que pueden realizarse con herramientas eficaces y útiles en ambos casos. La situación es diferente cuando no se trata solo de hierba, sino de restos de cultivo voluminosos o de zarzas, que sin duda deben triturarse.
La hierba: de problema a recurso
Hay que recordar siempre que la vegetación espontánea que crece tan rápido, cada vez más deprisa que los cultivos, y que es tan competitiva y resistente a las condiciones climáticas adversas, también es una fuente de biodiversidad y nos proporciona información valiosa sobre las características del suelo. Las flores silvestres sirven de alimento para las abejas y otros insectos, mientras que las raíces mantienen el suelo firme y lo protegen de la erosión. Una vez cortada, la hierba también es una biomasa muy valiosa que mantiene el nivel de materia orgánica y, por tanto, contribuye a la formación de humus.
Veamos cuáles son las diferencias desde el punto de vista agronómico entre las dos formas de gestionar la hierba y los residuos, y qué herramientas son útiles en cada caso.
Segar la hierba: cómo y por qué
Limitarse a segar la hierba es útil cuando se quiere obtener heno para los animales de la explotación: bovinos, ovinos, caprinos y también caballos.
Con la siega se cortan los tallos, que permanecen largos y pueden someterse al proceso tradicional de henificación en el campo: corte de la hierba, secado al sol, volteo y hilerado, es decir, la colocación de la hierba en hileras. Por último, una máquina rotoempacadora forma las clásicas pacas redondas que tanto fascinan a pintores y fotógrafos de paisajes. Las pacas se trasladan después a los heniles, donde se almacenarán como reservas de forraje para la temporada de invierno.vernale.
La fase de corte de la hierba ya no se realiza con la guadaña manual, sino con herramientas mecánicas, como las segadoras. Existen muchos modelos de segadoras de Bertolini: las destinadas a uso particular, como la 110, más ligera y manejable, y la 120 S; las de uso intensivo, 130 S y 145 S, para situaciones intermedias y con una amplia gama de accesorios compatibles; y, por último, las segadoras profesionales 150 S y 150 MS, con mayores prestaciones y potencia.
La hierba se siega durante los meses de buen tiempo, aproximadamente hasta septiembre, con una frecuencia que depende del año y del clima. Para preservar la biodiversidad, siempre se recomienda no segarlo todo de una vez, sino alternar las zonas cada semana, para no privar por completo a la fauna silvestre de su fuente de alimento y refugio.
La siega también resulta útil para cortar la hierba de los bordes de zanjas y caminos, como alternativa a la trituración.
La trituración
La trituración es una operación que, además de cortar la hierba, la tritura finamente, reduciendo su volumen y acelerando su descomposición. La trituración se utiliza cuando se quiere limpiar el terreno a fondo, pero también dejar la hierba triturada en el lugar, de modo que se descomponga y contribuya a enriquecer el suelo con materia orgánica. La trituración se realiza con herramientas denominadas trituradoras, o trituradoras de restos de poda, o simplemente trituradoras. Se pueden elegir diferentes modelos, como la Bertolini BTS 50 para uso particular, la BTS 65 para uso intensivo y los modelos de uso profesional BTS 80, BTRS 80R, BTS 100 y BTS 100 TR. Hay desde modelos más manejables, adecuados para espacios pequeños, hasta los de mayores prestaciones, pensados para limpiar superficies más amplias, como las de explotaciones agrícolas profesionales.
Triturar en el alcachofar
Entre los posibles ejemplos que se podrían poner a favor de la trituración, el alcachofar es bastante representativo: se trata de un cultivo perenne que debe mantenerse durante todo el año, aunque ofrezca una producción concentrada. Es necesario ser eficientes y rápidos a la hora de gestionar el terreno, manteniendo un alto contenido de materia orgánica. La hierba entre las hileras, una vez triturada y dejada en el suelo, se puede combinar bien con el estiércol utilizado como fertilizante. Este último aporta principalmente nitrógeno y otros nutrientes, mientras que la hierba, si está seca, aporta una gran cantidad de carbono.
Otros usos
La trituradora es, sobre todo, una herramienta muy eficaz para eliminar zarzas, matorrales y todo tipo de restos que resultarían difíciles de gestionar con otras herramientas. A menudo es necesario triturarlo todo para limpiar el terreno, por ejemplo, cuando se quiere recuperar un terreno abandonado para cultivarlo, o cuando un cultivo herbáceo voluminoso ha llegado a su fin y se quiere liberar el espacio rápidamente.
Otro uso clásico e imprescindible de la trituradora es en el abonado en verde: cuando los cultivos llegan al momento óptimo, deben triturarse y después incorporarse al suelo como fertilización verde.
Los restos finamente triturados por la trituradora son un material excelente para el compost, pero también pueden utilizarse como acolchado para el huerto, los árboles frutales, los arbustos en flor… y para todas aquellas plantas a las que queramos proporcionar un acolchado natural.



